Es tiempo de aportar soluciones

Me quedo con este mensaje de llamada a la acción, tras asistir los días 14 al 16 de abril al congreso virtual ExO World Summit, organizado por la comunidad OpenExo y liderado y coordinado por Salim Ismail.

Un auténtico “festival” interactivo online que contó con más de 2.000 asistentes y 150 ponentes de todas las partes del mundo — confinados en sus casas — unidos por un pensamiento común: cómo la situación global causada por el COVID-19 puede transformarse en una oportunidad para repensar y recrear nuestro futuro. Un escenario VUCA amplificado y agravado de manera extraordinaria por el trágico impacto de la pandemia.

Es determinante que podamos sacar una lección de todo ello cara al futuro: ¿por qué ha ocurrido esto, cómo se ha gestionado; se podía o no haber prevenido, etc.? También entender cuál ha sido el rotundo mensaje que hemos recibido como civilización por parte de la naturaleza.

Bill Gates, en su ya famosa charla TED de 2015 anunciaba y denunciaba que no estábamos preparados para lo que estamos viviendo.

Voy a intentar resumir algunos de los principales pensamientos y reflexiones compartidos en ExO World Summit, un breve paréntesis esperanzador e inspirador en medio de los efectos de la pandemia y de sus tremendas consecuencias humanas, económicas, sociales y de sistema.

Vamos allá, porque sólo el lamento no nos va a servir de nada.

Darwinismo en estado puro

Es la selección natural; adaptarse y renovarse para salir de esta aún más fuertes…o directamente desaparecer. Joseph Schumpeter y su teoría de Destrucción Creativa de nuevo en escena: sólo los que innovan sobreviven, porque ello les hace ser más fuertes que los demás, que en el camino quedan destruidos.

Aprendizaje colectivo y perspectiva

El miedo nos paraliza, la amígdala nos lleva a perder foco, a no tener perspectiva y a secuestrar nuestras emociones. El desafío está en dejar atrás el temor para convertirlo en un deseo de aprendizaje continuo alimentado por la curiosidad, la imaginación y la empatía. Aprender, aprender rápido y aprovechar la fuerza de la conectividad para hacerlo de manera colectiva. Necesitamos cooperación, solidaridad e inversión en sabiduría para recuperar confianza y desarrollar una nueva actitud de ser ágiles y activos protagonistas del cambio, una nueva forma de pensar: porque el futuro será mejor de lo que pensamos.

Y lo que está claro es que no valen ya los antiguos patrones, aquellos en los que nos sentíamos seguros y tan cómodos que incluso en muchos, en demasiados casos se amparaba y ponía en valor la maldita mediocridad.

Es hora de dar un gran paso atrás y reflexionar sobre qué es lo verdaderamente importante en nuestras vidas, qué podemos hacer para perseguirlo y darnos cuenta de la cantidad de medios, de recursos tecnológicos y de capital humano que tenemos.

John Hagel nos invitaba a relativizar y tomar perspectiva para poder definir certezas en este incierto futuro a través de la analogía “zoom-out, zoom-in”: define primero un sentido de dirección sobre cómo imaginas la gran oportunidad en 10–20 años, y a partir de ahí establece en forma de compromiso qué es lo que vas a hacer de manera diferencial y relevante en los próximos 6–12 meses para acelerar el movimiento de medio y largo plazo. Y hazlo mientras aprendes; un líder aprende, afirma Hagel.

Repensar nuestras prioridades

¿Son el PIB y los otros indicadores económicos de progreso los únicos a considerar…o sin embargo deben primar por encima de todo factores como la seguridad, el desarrollo y el bienestar humano universal?

Hemos convenido hasta ahora que el valor de un bien o un servicio se basaba en su nivel escasez o en la dificultad de alcanzarlo: cuanto mayor es su carencia y dificultad de conseguirlo, más alto es su valor.

Pues bien, Jerry Michalski nos sugiere pensar de otra manera: elevar el principio de la confianza por encima de todo, y lo hace de una forma muy gráfica con su ecuación Escasez = Abundancia-Confianza. Porque es la confianza la clave para impulsar la recuperación y a la vez arreglar muchos de los problemas de nuestra economía capitalista. Y para Michalski esto no es nada nuevo: el software de código abierto es un ejemplo de abundancia basado en la confianza del colectivo de sus desarrolladores; además una gran parte de las sociedades primitivas, hasta el inicio de la primera revolución industrial, tenían en la confianza su base económica. Gran parte de las instituciones que nos rigen en los ámbitos de la educación, de la política, de la cultura y de la gobernanza en general se basan hoy en día en la desconfianza y todos, de una u otra manera, hemos aceptado e incluso alimentado este sistema.

En definitiva, ahora que tenemos que partir de cero para construir sobre la devastación de la pandemia, ¿por qué no re-definimos el sentido de la vida, nuestra escala de valores, reconocemos lo débiles que somos individualmente, aceptamos nuestra vulnerabilidad como una fortaleza más, nos volcamos en el bien colectivo universal, re-formulamos el concepto puesto de trabajo y el de liderazgo, cambiamos este sistema educativo caduco y buscamos equilibrio y respeto a la naturaleza?

Que ese algo nuevo que va a emerger — que ya está emergiendo — lo haga conducido por nuevos valores y empujado por el coraje de hacer algo distinto que nos asuste e incomode cada día y que a la vez nos llene de significado.

La Tecnología como factor de progreso

Las tecnologías que tenemos ya a nuestra disposición pueden dar respuesta a los grandes desafíos globales que como sociedad tenemos por delante y que se han acelerado y agravado aún más con el escenario COVID-19:

  • Para empezar, la conectividad global, las nuevas tecnologías y el sentido de urgencia para combatir al mismo enemigo han puesto a trabajar a la comunidad mundial de científicos investigadores de forma colectiva.
  • De la moneda convencional a la digital. Afirma el emprendedor canadiense Jeff Booth que la deflación causada en gran parte de los mercados debido al desarrollo tecnológico, y acelerada como consecuencia de la pandemia, no sólo está provocando que el sistema monetario tradicional esté perdiendo valor sino, lo peor de todo, pierda la confianza de sus usuarios. Los bancos centrales hacen frente a esta situación con una estrategia condenada al fracaso: crear inflación artificialmente a través de la impresión de moneda con una consecuente subida de impuestos. Frente a esta estrategia nos encontramos con la incipiente adopción por parte de los individuos de criptomonedas como el bitcoin que, impulsada por un efecto de red, irá provocando una adopción masiva de las mismas arropada precisamente por el valor que está perdiendo el sistema tradicional: la confianza.
  • Necesitamos reinventar el sistema educativo. Modernizarlo y vincularlo con el panorama de cambio acelerado que vivimos en todos los sectores. Educación en pensamiento crítico, en habilidades sociales, en emociones, educación continuada y en tiempo real. Nicole Dreiske nos habló del proyecto Screen Smart como iniciativa de referencia para educar a los niños convirtiendo su adicción a las pantallas en una manera en la que convergen el aprendizaje y el incremento de su conciencia individual y social.
  • Ser soberanos de nuestra propia identidad. ¿Es que acaso lo somos ahora?: la validan los estados, las instituciones, la burocracia, los passwords, etc. Y lo que es peor: si no somos soberanos de nuestra propia identidad…nuestra confianza también se ve sometida de alguna manera al criterio del establishment. ¿Y qué ocurre con esa inmensa población de países en desarrollo, o que viven en campos de refugiados, poblaciones nómadas o emigrantes que ni siquiera pueden demostrar quiénes son? Anne Connelley narró cómo la tecnología Blockchain nos permite recuperar o dotar de soberanía -self-sovereign identity- mediante un sistema descentralizado que no necesita validación de terceras partes.
  • Empezar a ser compensados por nuestra atención:

Para Faiz Nazarali, la atención humana es un bien escaso y no está siendo compensada. Al contrario, nosotros somos los que con nuestra atención -y los consiguientes datos generados-pagamos el precio de muchos servicios, entre otros el de las plataformas sociales, que monetizan su modelo de negocio a través de ella. Pues bien, Nazarali propone que seamos pagados por la atención prestada a través de Blockchain; la tokenización de nuestra atención.

  • De la gestión de la enfermedad al cuidado de la salud. Según Daniel Kraft, el actual modelo de salud es reactivo en cuanto a que está diseñado para abordar la enfermedad. Y propone un cambio de modelo hacia un sistema más predictivo, continuado, personalizado y proactivo. Tecnologías como la genómica, el internet de las cosas, el 5G, los dispositivos de automonitorización, etc. deben ayudar impulsar a esa transformación: aprovechar el dato para convertirlo en conocimiento, romper los silos, adelantarse a la enfermedad y humanizarla.

Proteger la naturaleza

Sobre todo. No sólo es evidente que algo hemos estado haciendo mal con ella, sino que podrán llegar mayores pandemias si nos nos responsabilizamos de su protección y equilibramos desarrollo y sostenibilidad.

Parece que como civilización, podemos emprender esa ruta: la producción, consumo y almacenamiento de energía solar y energía eólica reemplazarán a la generada por residuos fósiles; la vuelta a la ganadería y agricultura no intensiva y más eficiente gracias a la tecnología; la nueva generación de alimentos gracias a la biología celular; las granjas verticales; los recursos tecnológicos (satélites, 5G, drones) al servicio de la predicción de catástrofes naturales; el futuro de la electricidad en la automoción; la optimización de su consumo (sensores); el dato y la IA al servicio de la salud de nuestro planeta. Porque la naturaleza, igual que los humanos, tiene sus propios derechos.

Arundhati Roy, periodista, escritora y activista india afirma lo siguiente:

Históricamente, las pandemias han obligado a los humanos a romper con el pasado e imaginar su mundo de nuevo. Esta no es diferente. Es un portal, una puerta de enlace entre un mundo y el siguiente. Podemos elegir atravesarla, arrastrando los cadáveres de nuestro prejuicio y odio, nuestra avaricia, nuestros bancos de datos e ideas muertas, nuestros ríos muertos y cielos humeantes detrás de nosotros. O podemos caminar a la ligera, con poco equipaje, listos para imaginar otro mundo. Y listos para luchar por él.

En mi caso particular, prefiero seguir soñando, imaginar y luchar por otro mundo que simplemente esperar de brazos cruzados a ver cuándo llega esto que nos intentan vender en forma de nueva normalidad. Qué paradoja, en el idioma chino la palabra crisis - 危机- está formada por dos caracteres, el primero significa peligro mientras que el segundo es oportunidad.

Ángel González

Fundador y CEO de Ideagoras

Advertising, Social Media Marketing, Branding, Managing Change, Entrepreneur, Keynote Speaker, Business Romantic, Blogger.

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